Cansada de las quejas de los habitantes del valle, la anjana de cabellos dorados decide retener a su hermana hasta que recobre la cordura y fue así como la anjana de plata quedó encerrada en la roca, con su larga cabellera extendida, cayendo al vacío, impregnada de finísimas gotas, provocando un rumor que recuerda su cantarina risa.
Cuando lo juzgó suficiente, quiso la anjana dorada liberar a su hermana, pero no consiguió recordar la fórmula para romper el hechizo, así que marchó hacia los prados de Brenavinto, en donde existe un lago que oculta un palacio con una gran biblioteca. Y allí sigue buscando incansable al tiempo que la anjana de plata “ríe y ríe al compás del agua mientras su cabellera de plata refleja la luz del sol y la convierte en los colores del Arco Iris”
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